Llega un momento en que se cobra conciencia de sí mismo. Usualmente ocurre en los primeros cuatro años, y está ligado con el recuerdo más temprano en nuestra vida. Es el momento en que nos damos cuenta de que somos y de que estamos.

Nací en la calle Muñoz Rivera de Salinas. Varios años después, en medio de un agudo dolor de oídos y de ensordecedores ruidos cobré conciencia de mí mismo en una casa entre la calle Degetau y el malecón.  Al dolor de oídos lo acompañaban las explosiones del entrenamiento militar para la guerra de Corea. Explosiones que, arrastradas por el viento quebrada abajo, retumbaban en la muralla de concreto que aprisiona al río. Por eso digo que llegué al mundo en un singular sector obrero de Salinas. Una proletaria barriada que en su inicio prefirió vestirse de ciudad atenuando su altivez con el adjetivo perdida.  

Este año de 2021, ese lugar de mí primeros recuerdos, La Ciudad Perdida, cumple cien años de su creación.  Motivo para celebrar y para repasar su historia. La Ciudad Perdida, como todo conglomerado humano, es biografía, familia y vecindario, es decir, convivencia y divergencia, forja de identidades, recuerdos y nostalgias. Veamos su historia.

Los Arrabales

A fines del siglo 19 crecía en Puerto Rico la clase obrera agroindustrial. Con ella surgían los arrabales cerca de los principales centros de trabajo en ciudades y pueblos. La movilización de trabajadores a las cercanías de los talleres, fábricas y centrales azucareras aglomeraba a personas y familias en hacinados barracones o casuchas destartaladas en condiciones de hacinamiento y poca higiene.

La creación de uniones obreras y el surgimiento del Partido Socialista trajo a la palestra pública la demanda por vivienda digna para los trabajadores.  El propio gobierno reconoció el problema en un estudio realizado por el Comisionado del Trabajo. El estudio determinó que la enorme concentración de población en Puerta de Tierra originó allí el grave problema de viviendas inadecuadas. Como consecuencia, por iniciativa del Partido Socialista, se gestó un movimiento de carácter social con el propósito de crear barrios obreros en las ciudades de Puerto Rico.

En 1915 se dan los primeros pasos legislativos para atender el problema de vivienda de la clase trabajadora.  La Ley Núm. 35 del 11 de marzo de 1915[1] creó la Comisión de Hogares Seguros. La Comisión iba a regular la venta de terrenos a obreros para fines de vivienda y labranza a costos razonables. En la planificación urbana se consideró la creación de barrios obreros para solventar el problema de la vivienda y eliminar arrabales.

El Artículo 19 de dicha ley autorizaba a los municipios a preparar, traspasar, mejorar y dividir en parcelas o solares, cualquier terreno municipal que fuera adecuados para la construcción de casas obreras.  Así mismo permitía traspasar o donar al Estado el dominio de terrenos municipales para utilizarlo de acuerdo con las disposiciones de esa o cualquier otra ley.  Igualmente podían aceptar donativos de terrenos para ser usados de acuerdo con las disposiciones de la Ley, y donativos de dinero u otros valores, para ser invertidos en terrenos con el mismo fin.

Los Barrios Obreros

En las primeras décadas del siglo 20 la zona urbana de Salinas carecía de terrenos públicos para expandirse, aunque la demanda de lugares para levantar viviendas crecía.   Para expandir la zona urbana era necesario facilitar viviendas a los pobres, que por carecer de sitios donde construirlas en el pueblo, optaban por levantarlas en las zonas rurales.

Anticipándose a la ley de 1915 el Concejo municipal de Salinas acordó en febrero de ese año gestionar la compra de 10 cuerdas de terrenos contiguos al pueblo y repartirlas en solares para vivienda. El propósito era fomentar el asentamiento de familias trabajadoras en la zona urbana como una forma de activar el desarrollo socioeconómico en la cabecera municipal.  Su proponente, el concejal Antonio S. Carattini, contó con el apoyo unánime del Concejo presidido por Epifanio Vázquez y del alcalde Julio Benvenutti Duclerc. Se nombró una comisión integrada por el alcalde y los concejales Carattini y S. Rodríguez[2].  Con ese propósito en mayo a estos dos últimos se les comisionó para que fueran a ver unos terrenos que ofrecía en venta Vicente Atilano.

Desafortunadamente la Comisión de Hogares Seguros que creo la ley de 1915 resultó inoperante porque no le fueron asignado fondos para realizar su mandato.   A pesar de eso, la idea de adquirir terrenos para venderlos a los trabajadores seguía siendo respaldada en las esferas del gobierno estatal y municipal.

A pesar del desacierto del gobierno central, el municipio de Salinas estaba decidido a adquirir terrenos para levantar un barrio obrero al oeste de la población.  Prueba de ello es que el 24 de enero de 1916 se le negó la concesión de un solar en la calle Monserrate a Hilario González y a otras personas porque desde dicho solar se tirará una calle que empalmaría con la calle Unión con miras a expandir la zona urbana.[3]

Varios años tardaría el gobierno de Puerto Rico en concretizar la idea de crear barrios obreros.  Mientras tanto, anticipándose al gobierno central, en Salinas la idea tomaba cuerpo inspirada en la ley de 1915.  En la sesión del 16 de marzo de 1921 del Concejo Municipal que preside Antonio S. Carattini, se presentó una ordenanza por conducto de la presidencia buscando comprar a Domingo Mundo 4.5 cuerdas de terreno al oeste de la población para solares de vivienda.[4] De igual manera 28 de abril de 1921 se consignó la adquisición de dos predios de terrenos en la calle Monserrate de 657.36 m/c y de 345.60 m/c para dedicarlos a solares.[5]

La decisión de establecer un barrio obrero en Salinas toma realidad con el acuerdo de la compra de terrenos a Domingo Mundo. El 20 de mayo de 1921 la Asamblea Municipal que preside Antonio S. Carattini aprueba transferencias de fondo para pagar la mesura, plano, etc. del barrio obrero.[6]

Dos meses después el gobierno central aprobó la Ley Núm. 53 de 11 de julio de 1921, conocida como la Ley de Hogares Seguros la cual derogaba la ley de 1915.  Es bajo esta ley que se ordena finalmente crear los barrios obreros y se decretan ciertas guías urbanas.  La ejecución de la ley recaía en el Comisionado del Interior al que se le ordenaba seleccionar terrenos propiedad del Estados destinados a construir en ellos viviendas para obreros, artesanos y otros trabajadores, entre ellos empleados del gobierno insular.  La Ley Núm. 70 de 20 de julio de 1921 asignó un millón de dólares para la construcción de viviendas para familias cuyos ingresos anuales no excedieran de $2,000.

El Barrio Obrero de Salinas

Al amparo de esas leyes de viviendas se comenzó a levantar en 1921 el Barrio Obrero de Santurce al tiempo que el municipio de Salinas destinó 4.5 cuerdas de terreno, entre las calles Román Baldorioty de Castro y Monserrate, para establecer su propio barrio obrero.  Ya se le había dado luz verde al desarrollo del barrio obrero de Salinas y se comenzó la concesión de solares aún ante de completar el proceso de registro de la propiedad a nombre del municipio.  El 30 de julio de 1921 el ente municipal aprobó siete planos para construir casas en el barrio obrero sometidos por Juan Rivera, Hilario González, Irene Díaz, Angela González, Saturna Mercedes, Victoria Castro y Juana Rivera.[7]  La concesión de solares estaba sujeta a que el agraciado levantara una casa en un término de tiempo especificado, de lo contrario el solar quedaba libre para otro peticionario. 

Al comisionado de servicio público Leopoldo Morera se le encargo recibir la escritura de las 4.5 cuerdas compradas a Domingo Mundo de acuerdo con la ordenanza aprobada el 16 de marzo de 1921.[8] Mientras tanto en el Consejo de Administración que preside el alcalde Leopoldo Morera se aprueban planos para la construcción de casas en el barrio obrero.[9]

Hace cien años, el Concejo de Administración aprueba una ordenanza el 26 de octubre de 1921 para inscribir en el Registro de la Propiedad de Guayama el predio de terreno comprado a Domingo Mundo según escritura otorgado por el notario de Ponce Domingo Sepúlveda.[10] El pago por la compra de las 4.5 cuerdas de terrenos compradas a Domingo Mundo fue de 3,000 dólares.[11] También se ordenó saldar la deuda de contribuciones por los terrenos comprados a Mundo y otros comprados a Belén Caballero de Benvenutti, que sumaban la cantidad de $40.00.

Una vez en dominio pleno de los terrenos, durante los siguientes seis años el municipio fue conformando la fisonomía del barrio obrero según planificado, trazando las calles, levantando infraestructura eléctrica, de aguas y drenaje pluvial.  Igualmente concediendo solares a peticionarios según la reglamentación establecida. Entre los requisitos estaba presentar un plano de la vivienda que se levantaría en el solar o solicitar según las leyes estatales el traslado de una casa al solar concedido. Como parte de la infraestructura en los terrenos del barrio obrero se ordenó en 1923 instalar dos bocas de incendio.[12] De los documentos municipales se desprende que en el sector se trazaron finalmente cinco calles.

La Ciudad Perdida

El apodo de Ciudad Perdida de esta barriada obrera comenzó a usarse temprano en su historia. Una teoría le atribuye el origen de ese nombre a una popular serie de episodios corto de ciencia ficción titulada en inglés The lost city que se presentaba en el cine del pueblo. Con ese título existe una serie producida en 1935 por Sherman S. Krellberg.  Si esa fuera la serie a la que se le atribuye el origen del nombre de la barriada la teoría queda descartada, puesto que antes de 1935 ya se conocía el sector como La Ciudad Perdida.  Así lo evidencian las concesiones de solares registradas en las actas municipales a partir de abril de 1924 donde se refieren a la barriada obrera como La Ciudad Perdida.[13]  

Otra teoría le atribuye el nombre al diseño original del sector que disponía únicamente con entrada y salida por la calle Monserrate.[14] No podemos precisar cuál es el origen del nombre que finalmente cargo el barrio obrero de Salinas. La fascinación por el tema de ciudades perdida permeaba la época y el intrincado acceso al sector por la calle que conducía al antiguo cementerio pudieron encender la imaginación de algún ingenioso ciudadano.

Concesiones de Solares

La relación de concesiones de terrenos que sigue, realizadas por el municipio a partir de 1921, recoge nombres de personas agraciadas con solares y las circunstancias del otorgamiento. Lo que no podemos determinar es si las personas cumplieron con los requisitos para quedarse definitivamente con el solar concedido.  Es probable también que algunos de los que fabricaron casas en el solar concedido las revendieran prontamente.

En las actas municipales se registras 30 personas con solares en La Ciudad Perdida. Eso no incluye solares otorgados en la calle Monserrate después de la entrada del cementerio de El Campito, ni los solares que surgieron luego de que la calle Degetau se empalmara con la calle Unión. A continuación, se brinda una idea parcial de quienes fueron las familias que conformaron el vecindario de la centenaria barriada obrera llamada La Ciudad Perdida. En la lista figuran 30 solares repartidos a mujeres y varones.

Las personas a las que se le concedieron solares en el barrio obrero de Salinas entre 1921 a 1927 según las actas municipales fueron:

  1. Juan Rivera Torres
  2. Hilario González
  3. Irene Díaz
  4. Angela González
  5. Saturna Mercedes
  6. Victoria Castro
  7. Juana A. Rivera.
  8. Jaime Rodríguez
  9. Desiderio Padilla
  10. Domingo Seda Colón
  11. Eulogio Padilla
  12. Escolástico Rivera
  13. Meltín Godinau
  14. Norberto Mateo.
  15. Manuel Díaz
  16. Balbina Santiago
  17. Antonio Martínez
  18. Maximina Rivera
  19. Ramona Reyes
  20. María Marcano
  21. Eugenia Morelli
  22. Cándida Rivera
  23. Concepción Valentín
  24. Catalina Benjamín
  25. Tomasa López
  26. Luisa Marcano.
  27. Ramón González
  28. Manuela Vega Vda. de Ruiz
  29. Rufina Vda. de Vázquez
  30. Nicolás Casiano

La Ciudad Perdida extendió la zona urbana hacia el oeste hasta el límite con el Río Niguas.  En aquel momento la zona urbana de Salinas contaba con 14 calles a las que se sumarian las 5 calles de La Ciudad Perdida.  Antes de la creación de esa barriada obrera los sectores del pueblo con poblaciones obreras que tenían nombres conocidos eran Talas Viejas, El Pueblito, El Patio Ortiz, El Campito y Hoyo Sucio, este ultimo un pequeño arrabal que existió entre la calle Unión y la calle de la Playa.

En la Ciudad Perdida aún viven descendientes de las primeras familias que habitaron el sector. También muchos otros que ya no viven allí, pero guardan con cariño los recuerdos de sus antepasados y de sus correrías por las calles de la barriada.  Aunque los signos de los cien años de antigüedad se notan en la vejez y abandono de sus casas, en los solares vacíos, y en el paisaje despoblado, el vínculo de aprecio por el lugar persiste en muchos salinense presentes y ausentes.  Es así, porque el ser humano, por una misteriosa fuerza universal, alberga en sus pensamientos el arrullo maternal, el calor familiar y el apego por el vecindario donde ocurren sus primeras experiencias de vida.  A cien años de su fundación, toca un reencuentro de todas las vidas y almas que son o fueron habitantes de La Ciudad Perdida.  No se pierdan…

Fuentes adicionales

Historia de Puerta de Tierra: Barrio obrero. En Puerta de Tierra. http://www.puertadetierra.info/historia/barrio%20obrero/barrio%20obrero.htm

Barrio obrero (Santurce) En Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Barrio_Obrero_(Santurce)

WIPR Notiseis 360 PR. Enfoque 24/7: Barrios obreros [Youtube]. 2015. Consultado el 21 de septiembre de 2016 en https://youtu.be/oZXXkklob00

Anejo

Relación de concesiones de solares registrados en las actas municipales de Salinas entre 1921-1927

Por Sergio A. Rodríguez Sosa

Acta municipalDescripción
30 de julio 1921Se aprueban siete planos para construir casas en el barrio obrero a Juan Rivera Torres, Hilario González, Irene Díaz, Angela González, Saturna Mercedes, Victoria Castro y Juana A. Rivera.
11 de enero de 1923  Se le otorga un solar en el Barrio Obrero a Jaime Rodríguez y se aprueba el plano presentado para construir una casa en dicho solar.
25 de enero de 1923Se le concede un solar en el Barrio Obrero a Desiderio Padilla y el permiso para trasladar una casa a dicho solar.   Se le concede un solar en el Barrio Obrero a Domingo Seda Colón y el permiso para construir en él una casa estimada en $150.00.   Se acordó la concesión de un solar en Barrio Obrero a Eulogio Padilla para construir una casa cuyo plano deberá ser aprobado por el concejo administrativo municipal.
26 de julio de 1923Se conceden solares en el Barrio Obrero para que construyan casas a Escolástico Rivera y Meltín Godinau.
  
8 de enero de 1924Se cede un solar en el Barrio Obrero a Norberto Mateo.
14 de abril de 1924Se concede un solar a Manuel Díaz en el Barrio Obrero (Ciudad Perdida) sujeto a condición de que presente los planos correspondientes de la obra que va a realizar.
26 de junio de 1924Se le concede un solar en la Ciudad Perdida a Balbina Santiago mediante la presentación de los planos correspondientes
30 de junio de 1924Se acuerda concederle solares en la Ciudad Perdida a Antonio Martínez, Maximina Rivera y Ramona Reyes.
23 de octubre de 1925Se le concedió un solar en la Ciudad Perdida a María Marcano y [Eugenia] Morelli.
9 de diciembre de 1925Se le concede solar a Cándida Rivera en la Ciudad Perdida cuyas dimensiones se harán constar en el acta correspondiente.
13 de enero de 1926Se le concedió un solar en la Ciudad Perdida a Concepción Valentín cuyas dimensiones y colindancias constarán en el libro de actas.
10 de marzo de 1926Se concedieron solares en la ciudad perdida a Catalina Benjamín, Tomasa López y Luisa Marcano.
13 de abril de 1927Se concede un solar en la Ciudad Perdida marcado con el número 11 de la calle número 1 a Ramón González y que mide 19.65 metros por el oeste y este y 9.30 metros por el norte y sur, colindando al norte con la calle número 1, al sur con Manuela Vega Vda. de Ruiz, al este con Rufina Vda. de Vázquez y al oeste con la calla número 2.
29 de junio de 1927Se concedió un solar en la Ciudad Perdida a Nicolas Casiano compuesto de 9.10 centímetros [sic. metros] al Este, 9.10 metros al Oeste, 18.40 metros al norte y 20.30 metros al Sur, colindando al norte con Eugenia Morelli, por el Sur con el Hospitalillo para Locos, por el Este con la calle número 5 y por el Oeste con el río

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[1] Leyes y resoluciones. Primera legislatura de la octava Asamblea Legislativa de Puerto Rico. San Juan P.R.: Negociado de Materiales, Imprenta y Trasporte, 1915.  pp 66-72.

[2] Salinas, P.R. Acta del Concejo Municipal, 7 febrero de 1915.

[3] Salinas, P.R. Acta del Concejo Municipal, 24 enero de 1916.

[4] Salinas, P.R. Acta del Asamblea Municipal, 16 de marzo de 1921.

[5] Salinas, P.R. Acta del Concejo Municipal, 28 de abril de 1921

[6] Salinas, P.R. Acta de la Asamblea Municipal, 20 de mayo de 1921

[7] Salinas, P.R. Acta de la Asamblea Municipal, 30 de julio de 1921

[8] Salinas, P.R. Acta del Consejo de Administración, 11 de agosto de 1921

[9] Salinas, P.R. Acta del Consejo de Administración, 19 de septiembre de 1921

[10] Salinas, P.R. Acta del Consejo de Administración, 26 de octubre de 1921

[11] Salinas, P.R. Acta del Consejo de Administración, 3 de noviembre de 1921

[12] Salinas, P.R. Acta del Consejo de Administración, 27 de noviembre de 1922

[13] Salinas, P.R. Acta del Consejo de Administración, 14 abril de 1924.

[14] Quiñones Rivera, Roberto. De los nombres de lugares en Salinas: La Ciudad Perdida. Encuentro Al Sur, 2010. Consultado en: https://abeyno.blog/2010/11/17/de-los-nombres-de-lugares-en-salinas-la-ciudad-perdida-roberto-quinones-rivera/